El Legado más importante del mundo

La biblia nos enseña que los hijos son la herencia que Dios nos da y que éstos son como flechas en nuestras manos. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad como padres impulsarlos a que lleguen lejos y alcancen sus sueños.

Pero por sobre todas las cosas es responsabilidad de nosotros como hombres, reyes, sacerdotes y profetas de nuestra casa, hacer que el amor a Dios y el vivir conforme a sus principios trascienda de una generación a otra.

Nuestros hijos están formación y necesitan que su papá los instruya. Dicha instrucción, según el salmo, se obtiene cuando los padres permiten que Dios los guíe. La Biblia nos enseña que, si no permitimos que Dios nos dirija, en vano trabajamos y nos desgastamos.

Y en cuanto a la formación de Nuestros hijos sucede lo mismo. Es por eso por lo que, como padres, estamos llamados a transmitir ese nuevo fuego de pasión por Dios para formar un corazón que lo agrade y ame.

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Un legado, una herencia

En concordancia con la visión de discipular nuestra nación para Cristo y extender esa transformación a las generaciones venideras, surge Legado: Una serie de experiencias inolvidables y que marcaran el corazón de nuestros hijos.

Legado se desarrolla en un entorno natural, con actividades que van desde acampar, actividades de competencia, convivencia y principios bíblicos que consolidan el vínculo entre padres e hijos, reafirman la relación de amor y respeto con actividades físicas de acuerdo con sus edades.

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Amor que trasciende generaciones


4 - 6 AÑOS

Osos

7 - 11 AÑOS

Jaguares

12 - 17 AÑOS

Águilas

La herencia más valiosa


4 - 6 AÑOS

Exploradoras

7 - 11 AÑOS

Valientes

12 - 17 AÑOS

Conquistadoras

• Iniciar el proceso de transformación de una nueva generación apasionada por Jesús.
• Cimentar la relación entre padres e hij@s para formar hombres y mujeres conforme al corazón de Dios. Generar el inicio de la línea de vida de un cristiano genuino, conforme el amor y el temor a Dios
• Desarrollar la confianza y comunicación entre padres e hij@s.
• Fortalecer la identidad como hijos de Dios.
• Establecer la imagen paterna y el ejemplo de cómo debe conducirse un@ hij@ de Dios
• Formar los hábitos del cristiano (lectura de la Biblia, oración, alabanza, adoración y fe).
• Preparar a los hij@s a través de principios bíblicos para la etapa de la adolescencia.

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